Mujeres, nos queremos libres

Para construir una sociedad justa, inclusiva y diversa, se hace necesaria la oposición contra toda práctica totalizante y sexista. Apelamos a un 8 de marzo de sororidad y compañerismo entre nosotras, todas nosotras, por lo que hacemos una invitación a re-pensar y cuestionar una institución particularmente jerárquica y represiva, que ha invisibilizado y violentado a nuestras compañeras privadas de libertad: la cárcel.

Actualmente hay más de 15 mil mujeres bajo vigilancia del Estado de Chile, acusadas de algún delito. De éstas, más de 3 mil están en prisión, es decir, privadas de su libertad. En su mayoría, las mujeres son encerradas por delitos de microtráfico, robo o hurto. Sin embargo, en muchos casos se ven obligadas a realizar estos actos por haber sido excluidas del mercado laboral sexista, que no brinda espacios de trabajo formal y digno para mujeres, amigas, parejas, madres o abuelas que deben sustentar económicamente a sus familias. Más aún, al profundizar en sus historias personales, nos encontramos con las mismas injusticias por las cuales nos levantamos este 8 de marzo: historias de maltrato, abuso, exclusión, abandono y violencia constante, reflejo de la victimización y violencia que buscamos erradicar.

Por lo demás, a estas mujeres no solo se les priva de su libertad. Se las condena a una cárcel con condiciones denigrantes y precarias, en términos de habitabilidad, acceso a agua, salud (física y mental) y alimentación. Encontrándose expuestas a la violencia sexual, física y psicosocial que implica estar encarceladas, custodiadas por funcionarios de Gendarmería, y bajo constante presión social.

El castigo penal también es social y sexista, y condena moralmente a las mujeres por no cumplir con el ideal de “mujer completa”: jefa de hogar, madre, trabajadora y buena. En este sentido, son mujeres presas, no solo de la cárcel, sino también del estigma social que implica estar privada de libertad.

La lucha feminista, especialmente en los últimos años, ha sido exitosa en visibilizar la violencia y abuso ejercidos hacia nosotras. Sin embargo, es necesario que también nos cuestionemos el uso del poder punitivo y de la cárcel, que atenta fuertemente contra aquellas mujeres, que hoy se encuentran encarceladas, y que han sido víctimas de opresión y sometimiento. ¿Es un buen aliado, el sistema punitivo? Actualmente, la cárcel continúa replicando modalidades de violencia de género, ejercidas y toleradas por el Estado.

Este 8 de marzo, tengamos presente a todas las mujeres, también a las que no estarán en la calle marchando. Mujeres, nos queremos libres, a todas.

Voluntarias y voluntarios LEASUR ONG.

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